
Estas en una calle de Monterrey un sábado por la noche y te encuentras con una situación que hace una década sería insólita. Y es que la misma noche en que se confirmó el grupo de México en el Mundial 2026, un amigo abrió por primera vez una app de apuestas. No iba a jugar de inmediato. Solo quería curiosear las cuotas del partido inaugural. Estuvo un rato viendo la pantalla, vio que México pagaba 2.10 contra Sudáfrica y, casi por impulso, le metió doscientos pesos al triunfo.
Al día siguiente ya había explorado slots. Y la ruleta en vivo. Y todos los mercados de la Liga MX. ‘Órale, no sabía que cabía todo esto en una sola aplicación’, me dijo medio sorprendido. Y remató: ‘No pienso parar’.
Su historia no es rara. Es la historia de miles de mexicanos que descubrieron de golpe un mundo de entretenimiento digital que antes ni imaginaban. En 2024 el mercado de iGaming en México rondó los 1,600 millones de dólares, y todo apunta a que va a seguir creciendo fuerte en los próximos años. Sitios como la guía de Mangosino ofrecen un completo panorama del sector para los aficionados. Más de la mitad de esa actividad son apuestas deportivas. Y sí, el fútbol sigue siendo el rey absoluto.
Esto no está pasando solo en México. Latinoamérica completa está viviendo una explosión en este sector. La región se ha convertido en una de las que más rápido crece a nivel mundial, gracias a una población joven, más gente conectada a internet y esa pasión que tenemos por los deportes.
Pero México tiene varias cartas a su favor: 129 millones de habitantes, una penetración de internet que pasa del 80% entre los chavos de 18 a 34 años, y el plus enorme de ser coanfitrión del Mundial 2026 junto con Estados Unidos y Canadá.
El Mundial del 2026 lo va a cambiar todo
El Azteca va a recibir el partido inaugural. Solo eso ya genera una expectativa que ningún otro evento había provocado en el país. Las casas de apuestas lo saben perfectamente. Según datos de la industria, las apuestas deportivas en México podrían crecer a tasas anuales de alrededor del 15-18% hasta 2031, y el Mundial va a ser el momento cumbre.
Durante el torneo, cada partido de México va a mover millones de apuestas en tiempo real: quién mete el primer gol, cómo termina el primer tiempo, cuántos córners habrá, tarjetas amarillas… El aficionado ya no solo ve el partido en la tele. Lo vive con las cuotas cambiando minuto a minuto en su celular. Esa combinación multiplica el interés de una forma que la televisión tradicional nunca pudo lograr.
Cómo es el apostador mexicano hoy
Para 2026, el usuario típico es un joven adulto que casi todo lo hace desde el teléfono. Más del 70% de las apuestas ya se colocan por móvil. Casi la mitad de los que apuestan tienen entre 25 y 40 años, pero el grupo de menores de 25 es el que está creciendo más rápido.
Según encuestas, alrededor del 41% de los mexicanos ha participado en algún tipo de apuesta, y esa cifra sube entre quienes siguen deporte. Los chavos de 18 a 27 años viven en TikTok: es su principal fuente de entretenimiento y más del 60% ha bajado alguna app después de verla recomendada en redes. Si tu plataforma no está presente ahí, simplemente estás dejando de lado al público que más crece.
Lo que podemos aprender de Brasil y otros países
Brasil encendió su regulación formal a principios de 2025. La licencia no es barata y hay un impuesto del 18% sobre ingresos brutos. Se espera que genere una cantidad importante de actividad este año. Colombia ya tiene un modelo más maduro que lleva años recaudando más de mil millones de dólares anuales. Argentina, en cambio, sigue con un sistema donde cada provincia decide sus propias reglas.
México todavía opera con una ley de 1947 que está claramente pasada de moda. El Senado aprobó subir el IEPS del 30 al 50% para 2026, y los operadores serios piden a gritos reglas más claras. Porque mientras no haya un marco moderno, la competencia desleal de plataformas irregulares sigue siendo un problema grande.
El detalle que decide quién se queda con el jugador
En México, los métodos de pago lo son casi todo. SPEI y OXXO fueron los que abrieron la puerta a la adopción masiva: la gente puede depositar rápido, desde el celular y con cosas que ya usa todos los días. Las plataformas que integran bien estos métodos se llevan a los usuarios que otras pierden si solo aceptan tarjetas de crédito.
Las billeteras digitales están creciendo con fuerza. Las criptomonedas todavía son minoritarias (alrededor del 8%), pero entre los menores de 30 años su uso va en aumento. Y otro punto clave: la velocidad del retiro. Un retiro que tarda 24 horas genera mucha más confianza y retención que uno que se demora 72 horas.
Hacia dónde vamos
En los próximos cinco años el mercado latinoamericano de iGaming tiene todo para casi duplicarse. México tiene los ingredientes para liderar: gente joven, alta conectividad, amor por el fútbol y la vitrina global del Mundial 2026.
La industria ya genera decenas de miles de empleos y aporta cientos de millones en impuestos. Ese amigo que metió doscientos pesos al triunfo de México contra Sudáfrica no está haciendo nada raro. Solo está siguiendo una ola que recorre todo el continente.
Al final, la diferencia entre una buena experiencia y una mala va a depender de dos cosas: la información que tenga el usuario y la calidad de la plataforma que elija. Si queremos que México aproveche de verdad esta oportunidad, necesitamos regulación actualizada, innovación responsable y poner siempre al jugador en el centro.